Legalización de la marihuana hoy en día significa combatir ideas retrógradas y negocios de dudosa utilidad pública. Grupos de presión que invierten toneladas de dinero en mantener la prohibición para sacar beneficios.
En Estados Unidos se ha denunciado en diversas ocasiones que existen lobbys que tienen interés en mantener la sustancia prohibida porque sus ingresos dependen directamente de que todo siga como está. Desde agencias de prisiones privadas que ven peligrar sus ingresos por un drástico descenso en las cifras de « delincuentes » encarcelados, pasando por sindicatos policiales y judiciales que creen que disminuiría la partida destinada a sus respectivos departamentos, hasta empresas de seguridad privada que son sub-contratadas por las cárceles privadas.

Prisión privada
Republic Report viene publicando con cierta regularidad informes y artículos que apuntan a estos actores sociales como enemigos de la legalización (incluso de la libertad, puesto que necesitan que la gente incumpla las leyes para obtener más beneficios y se dedican a conseguir leyes cada vez más restrictivas), junto con políticos, el conglomerado farmacéutico y las compañías de cerveza y bebidas alcohólicas.
Lo cierto es que todos ellos invierten dinero en campañas para demonizar el consumo, la planta y sus derivados. Tratan de convencer a la gente de que se trata de una sustancia mala y que debe prohibirse a toda costa, pero cada uno de ellos esconde unos motivos diferentes. Esto es algo que conocemos sobre Estados Unidos, pero que hay sobre los demás países, ¿es diferente? No creo. A pesar de ello muchos estados de este país han llevado a cabo una legalización en su territorio.
En Uruguay, único país en el mundo en legalizar completamente el consumo, la producción y la distribución (bajo una regulación que tienen en cuenta a todas las partes implicadas y que busca recaudar impuestos al mismo tiempo que « robarle » el mercado de la marihuana a los grupos criminales organizados que campan por toda Latino-América. Se trata de un proyecto muy ambicioso, que ha tenido lugar en un país muy pequeño con una población muy reducida y que está dando muy buenos resultados. La legalización de la marihuana en Uruguay ha costado varios años y el panorama internacional los observaba con atención, puesto que servirá como modelo para regulaciones en otros países.
España podría seguir sus pasos en muy poco tiempo, ya que el modelo de los clubes sociales cannábicos y el movimiento social que reclama mayores cuotas de libertad crece día a día y empuja con todas sus fuerzas en esta dirección. De momento los partidos políticos han hablado del tema y parece que, salvo el grupo que preside el gobierno en la actualidad, todos tienen intención de regular de alguna manera su producción y distribución, ya que el consumo personal en espacios privados ya es legal. De esta manera los consumidores y usuarios medicinales del cánnabis podrán acceder con toda tranquilidad y sin miedo a ser multados, detenidos o denigrados por el simple hecho de poseer marihuana (o sus derivados) en la vía pública.Marihuana legal al aire libre
Lo que vemos en la evolución de los acontecimientos es que por mucho dinero que inviertan en intentar frenar la revolución de la marihuana no conseguirán parar esta bola de nieve que crece desmesuradamente y arrollará todas las leyes y grupos de poder que se pongan en su camino. Con sus aplicaciones medicinales en una mano y los derechos humanos en la otra no existen argumentos para continuar con la farsa de la supuesta « guerra contra las drogas ». Si además añadimos el enorme volumen de negocio que está desarrollándose en los estados que regulan su producción y consumo, nadie en su sano juicio debería dudar de que será legalizada en muchos países en los próximos años.

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